Remar mar adentro, y pescar almas en el mundo digital.

Iniciarse en esta aventura implica muchos riesgos y zozobra, pero en nombre del señor nos lanzamos a lanzar las redes en este mundo digital.
Todos hemos escuchado o leído en nuestra biblia el pasaje Lc 5, 1-10 donde Jesús se encuentra con unos pescadores de Galilea, los mismos que, desde ese momento serían sus primeros 4 discípulos, pasaje que se utiliza para hacer énfasis en la urgencia de personas que se sientan llamadas a predicar el evangelio en los distintos ámbitos de la sociedad.
Es lo mismo en el mundo digital. Este gran mar que se abre ante nuestros ojos representa un desafío para todos los bautizados: como propagar el mensaje del evangelio entre aquellos que buscan escuchar la palabra de Dios.
Jesús utiliza en todo el relato 2 frases que marcan la columna vertebral de todo cristiano: “Rema mar adentro y echa las redes para pescar” (5, 4) y «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» (5, 10). El remar mar adentro es obviamente una invitación a dejar todo y a aventurarse sin saber que nos esperará más adelante, el llamarnos “pescadores de hombres” es una misión específica que se nos da de ayudar a los demás a incorporarse en una comunidad (Iglesia) que les espera con los brazos abiertos para caminar todos juntos al encuentro del Señor.
Es lo mismo en el mundo digital. El señor nos llama a dejar atrás nuestros miedos para embarcarnos en la aventura de nuestras vidas.
En medio de estas dos sentencias se da aquello que es normal en el hombre, la duda, la parálisis ante un posible fracaso, pero “confiando en la palabra del Señor nos lanzamos a la faena porque es él quien dirige nuestro barco y nuestras acciones.
En este ámbito digital no es fácil, lanzar las redes en la búsqueda de almas que estén dispuestas a escuchar la palabra de Dios, en un mundo tan convulso y relativista es necesario un compromiso férreo en dejar las “seguridades” y lanzarse al mar digital confiando en la palabra del Señor para que el mensaje de su palabra llegue a cada vez más personas.
Con este ánimo nos embarcamos en esta nueva aventura abiertos a la acción del Espíritu Santo y confiando siempre en la palabra del Señor.

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